Cómo crear un final con Impacto

 En MIscelánea

En la anterior entrada hemos comentado qué cosas no deberíamos hacer para acabar nuestra intervención, hoy toca centrarse en los aspectos que pueden ayudarte a conseguir un final que deje un buen sabor de boca en tu audiencia.

Con agradecimiento. A nadie le molesta la buena educación y es justo reconocer, en este momento, el aprecio por el tiempo y la atención prestadas. Seamos agradecidos con sobriedad, nunca cayendo en el exceso.

Resumiendo las ideas más importantes. Más que resumir creo que conviene enumerar  las principales conclusiones ya que las ideas deberían, a estas alturas, estar más que claras.

Con un mensaje negativo. Desde un punto de vista de generar impacto puede ser un recurso potente; “estoy seguro que vamos hacia la extinción y que no haremos nada para evitarlo”. Si estás dispuesto a utilizar este recurso debes evaluar si estás ante una situación en la que no te moleste inmolarte y dejar sembrada una imagen de cenizo y agorero. Aclaro que yo no creo en el vaticinio tremendista como una técnica efectiva para la acción, aunque sí para la creación de impacto. Los seres humanos ante este tipo de anuncios, simplemente optamos por ignorarlos asumiendo nuestra incapacidad para lograr el cambio demandado.

Dejando un mensaje esperanzador. La contraria de la anterior. Ten en cuenta que casi nadie disfruta con las personas negativas -habitualmente se presentan como realistas- por lo que solemos agradecer un mensaje que contenga un halo de esperanza, aunque sea pequeño. Cuidado cómo se interpreta esto: hay que decir lo que hay que decir, pero si se puede encontrar un rayo de luz siempre motiva más que el cataclismo. Utilizando el ejemplo del párrafo anterior como base podríamos dejar ese hilo de esperanza añadiendo al final un simple “[…] ¿o me equivoco?” lo que dejaría abierta la posibilidad del incumplimiento del vaticinio.

Inspirando a la audiencia. Una frase contundente e inspiradora puede ser algo que resuene y permanezca en la mente de los oyentes por mucho tiempo: “El éxito nos fortalece a todos. El fracaso sólo a los más fuertes”. Marcelo Castelo (creo).

Lanzando una llamada a la acción. Personalmente es el recurso que más me gusta. Si le decimos a la gente lo que debería, -desde nuestro humilde punto de vista-, hacer una vez concluida la conferencia, estamos comprometiéndonos totalmente con nuestro mensaje y, por lo tanto, creando una simbiosis en la mente de los oyentes entre nosotros y nuestro mensaje.

El premio Nobel Daniel Kahneman dijo que los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma. Creo que deberías tenerlo en cuenta y, sobre todo, no caer en dejar al libre albedrío de la inspiración una de las partes más importantes de tu conferencia.

¿Se te ocurren otras formas de finalizar de forma impactante una presentación?

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