La primera experiencia de Natalia, Nelson y Roberto

 En Miedo escénico

Vamos a continuar la saga de las primeras experiencias de los grandes comunicadores con un artículo referente a Natalia Gómez del Pozuelo, Nelson Cubides y Roberto Santos.

Natalia Gómez del Pozuelo: “Yo había hablado en público en clase y en el trabajo, pero delante de grupos pequeños; incluso había hecho un curso de oratoria, pero el día que me vi delante de 300 señores encorbatados siendo yo una “niña” de 28 años que había remplazado hacía poco como Directora de Marketing a un señor de casi 50 y con mi jefe (un exmilitar que daba mucho miedo) en primera fila mirando, mi voz no dejó de temblar en los diez minutos que duró la presentación. Con el tiempo y la práctica he conseguido transformar ese miedo en disfrute, aunque siempre queda un ligero cosquilleo en el estómago antes de hacer una presentación“.

Natalia detalla sus recetas para perder el miedo a hablar en público en su último libro Libérate del miedo a hablar en público.

Nelson Cubides: “Mi experiencia en la oratoria no fue fácil, porque si bien mi padre era un excelente orador y fue mi inspiración, la primera vez que hablé ante un gran auditorio fue en mis primeros semestres de la universidad. Se trataba de un acto “político” donde buscaba ser elegido como representante estudiantil ante el consejo académico. Estaba frente a más de 1.000 estudiantes y cuando recibí el micrófono luego de que otro compañero diera su discurso, asombrosamente mi garganta se cerró literalmente y sólo podía exclamar unas pocas sílabas. No pude hablar absolutamente nada y desde luego perdí mi elección como representante estudiantil.

A partir de ese día decidí mejorar mi capacidad de oratoria… mucha lectura… no perdía oportunidad para practicar… arengaba sólo en mi casa, en el coche, en todo lugar… hasta que todo empezó a cambiar… es un proceso, todo en la vida es un proceso. ¡Para llegar a lugares que valen la pena no hay atajos!“.

Roberto Santos: “La primera vez que me enfrenté a un auditorio donde debía (y quería) exponer una ponencia fue en 1998 a propósito de una reunión donde se concentraban los mejores expertos de software libre de nuestro país. Por aquel entonces no pasaban de la centena pero sus mentes preclaras, innovadoras y ávidas de conocimiento eran un autentico desafío que acepté como reto personal.

El proceso de preparación fue intenso y ensayé más de una docena de veces toda la presentación. Durante algún tiempo pensé que había sentido más nervios en esos ensayos que en el propio día del evento pero luego descubrí que en realidad me había acostumbrado a esas sensaciones a fuerza de sentirlas.

La experiencia fue, sobre todo, emocionante y enriquecedora. Descubrí (con inmenso agrado) que había transmitido lo que quería (una necesidad) por la cantidad de preguntas que surgieron (de cómo superarla). Lo que quiere decir que habían asimilado el mensaje antes incluso de salir de la sala.

Y creo que todas las charlas que he dado después (algún centenar) no solo buscaban extender un determinado mensaje… también hacerme sentir eso mismo que la primera vez”.

Me parece digno de mención significar el hecho de que Natalia antes de su primera experiencia ya había hecho un curso de oratoria. La mayor parte de las personas se enfrentan a su primera experiencia “a pelo” sin ninguna preparación. La ignorancia es muy osada y eso, se paga.

Bajo mi punto de vista hablar en público es un arte escénico por lo que habría que trabajarlo mucho antes de permitírsenos salir a escena y aún trabajándolo hay que sufrir mucho antes de llegar a disfrutar plenamente de la experiencia.

La primera experiencia de Nelson me ha recordado mi debut y coincido totalmente con él en que hablar en público es un proceso y que en la medida que te dediques a él -sobre todo ensayando- ese proceso culmina en algo que vale la pena.

El caso de Roberto también tiene, para mí, una enseñanza muy destacable. Sí, como él dice, ensayas mucho antes de tu puesta de largo cuando llegue el día de autos estarás familiarizado con las sensaciones -en realidad son emociones- por lo que estas no te bloquearán.

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¿Cómo fue tu primera experiencia? Déjanos tus comentarios.

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