Las siete cualidades de las personas con carisma

 En Liderazgo, Mi programa en la Cadena SER

La muerte de Fidel Castro ha suscitado un agrio enfrentamiento entre quienes defienden la obra del carismático revolucionario y quienes afirman que su mayor mérito era ser un sátrapa resiliente.

Hay términos que no por muy utilizados resultan sencillos de definir. Estamos acostumbrados a hablar de arte, pero si tuviéramos que definírselo a un niño es probable que encontrásemos dificultades para hacerlo. Algo parecido pasa con el concepto sobre el que hoy quiero reflexionar: El carisma.

El DRAE nos aporta dos acepciones sobre carisma:

1- Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.

2- Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.

Curiosamente, la mayoría de las reflexiones que he visto parecen basarse en la segunda acepción. Casi todas hablan de la bondad y la generosidad como reflejo clave de la persona carismática. Incluso el psicólogo y exitoso escritor Rafael Santandreu concedió una entrevista en TVE2 en la que afirma que el carisma es la capacidad del ser humano para amar a los demás.

¡Yo discrepo!

Mi personal definición del carisma sería “Cualidad que provoca que una persona sea percibida como alguien poco común a quien seduce observar, escuchar y en algunos casos seguir”.

Las siete características que yo veo en las personas con carisma son las siguientes:

1- Transmiten autoconfianza. Además de con su voz y su comunicación gestual, casi siempre mediante una mirada que algunos suelen calificar como hipnótica. Esta característica exige mantener la mirada en los demás más tiempo que el habitual, lo que llegará a ser incómodo para el observado.

No todos generan confianza. Es más, la persona carismática genera rechazo en una parte, en ocasiones no pequeña, de la población que se convierte en sus opositores.

2- Son librepensadores. Mark Twain afirmaba que cuando se daba cuenta de que pensaba como la mayoría sabía que había llegado el momento de pararse a pensar. Las personas carismáticas no suelen seguir las tendencias. Ellas son creadoras de tendencia.

3- Son sustanciales. No suelen disfrutar hablando de trivialidades sino que buscan conversaciones con cierta intensidad y profundidad intelectual.

4- Son buenos conversadores. Gustan de comunicarse, algunos de forma compulsiva, tanto con pequeños como con grandes grupos. Aunque no todos, es habitual que sean también buenos oradores.

5- Se saben poderosos. No quiere decir esto que todas las personas carismáticas tengan poder jerárquico o autoridad legal, sino que saben que tienen “el poder de dar o quitar”. Dar o quitar presencia, alegría, cariño, aprecio, comprensión, aceptación, ausencia, tristeza, rechazo, censura, angustia, miedo y cuales quiera otras emociones en sus interlocutores.

6- Son entusiastas. Aman y odian con intensidad. Son energéticos. No siempre son simpáticos y agradables. Aunque les guste agradar también son capaces de desagradar.

7- Tienen un propósito. Piensan más en su legado, en su epitafio, que en el corto plazo. Son conscientes de que seguramente no les será posible lograrlo, pero saben qué huella les gustaría dejar tras de si.

Hemos aprendido a volar como los pájaros, hemos aprendido a nadar como los peces, pero aún no hemos aprendido a vivir como hermanos. Martin L. King.

Afirmar que solo las personas buenas y nobles pueden ser carismáticas es lo mismo que negarles quizá la principal herramienta que utilizaron para llevar a cabo sus planes Mussolini, Hitler o Stalin, entre muchos otros.

Y lo que es peor, significa que no hemos aprendido nada del pasado y que no sabremos reconocer a los megalómanos que el futuro nos depare.

Entre muchos otros factores, que no pretendo demeritar, seguramente lo que justifica la permanencia de Fidel Castro tanto tiempo en el poder es que no era solo un zafio dictador, al estilo de muchos otros, sino que era un dictador carismático y eso, pese a quien pese, ha cambiado la Historia.

Para botón, las muestras de respeto logradas entre algunos de los más importantes políticos del mundo y las delegaciones de electos, ejercientes o eméritos que, procedentes de democracias señeras y consolidadas, estos días viajan rumbo a La Habana.

Dejo el acceso a la grabación de la sección ¡Shhh! ¡No me lo digas! de la Cadena SER en el que Mayte González y yo hablamos, de forma profética, sobre carisma pocas horas antes del anuncio de la muerte de Fidel Castro.

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